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El FUSELAJE, confort al máximo rendimiento.

Introducción El rotor
El balancín
El Prelanzador
El empenaje
El fuselaje
La estructura
El equipamiento
El precio Certificación La estadística

Si, todos los autogiros se parecen, pero no son iguales.

Las diferencias a veces vienen de la mano de pequeños detalles. Pero si estos detalles están basados en los principios aerodinámicos, y tratándose de aeronaves cuya finalidad es desplazarse en el aire, pueden marcar una gran diferencia.

Hay dos tipos de carenados: el semicarenado, llamado “abierto” y el totalmente carenado o “cerrado”. Y dentro de estos, para los biplazas hay dos formas de disposición de los asientos, lado a lado o convencional, situado el pasajero al lado del acompañante; y en tándem, situado el piloto delante y el copiloto detrás, ambos en el eje longitudinal del autogiro.

Ninguno de las disposiciones anteriores es mejor ni peor que las otras, dependiendo de los ocupantes que prefieran los carenados cerrados, abiertos, en tándem o lado a lado. Los carenados cerrados son más calientes en invierno pero claustrofóbicos en verano. Los carenados abiertos dan una sensación de libertad, de “moto del aire” que no ofrece el cerrado. En el lado a lado hay más complicidad con el copiloto, mientras que en el tándem, a pesar de ir acompañado, nadie invade tu “espacio vital”.

Pero el carenado es el que le da la forma al autogiro. La aerodinámica del carenado ha de ser muy estudiada y cumplir unos principios físicos mínimos.

La disposición más habitual hasta ahora ha sido el semicarenado en tándem. El primer autogiro que construyó Magni hace ya más de 40 años era un monoplaza semicarenado. Los siguientes autogiros cambiaban de configuración: biplaza abierto lado a lado, en tándem cerrado, etc . Después de probar todas las configuraciones posibles y de ir evolucionando el autogiro, se consideró la disposición de semicarenado en tándem como el modelo con mejores características de vuelo, cómodo y seguro. Nació el M16.

Después de muchos años, las evoluciones de los autogiros Magni han ido encaminadas más a los sistemas aeronáuticos que a modificaciones del carenado, ya que este hacía su función perfectamente. Si que se han incorporado exigencias de los usuarios como maleteros, surgirndo así el M22 Voyager, o la creación del M24, cabinado lado a lado, después de estar intentando desarrollar 30 años el cabinado en tándem.

Este proyecto ha sido desestimado por Magni ya que el cabinado en tándem no vuela bien, o al menos, no vuela con las exigencias Magni. La explicación es que la disposición Tandem supone un carenado largo. Si cerramos este carenado totalmente, obtenemos un ala dispuesta en posición vertical. Cualquier variación del viento de costado genera sustentación en todo el lateral desviando el morro del avión. A mayor velocidad o mayores turbulencias, mayor es el efecto. El autogiro vuela, pero dando bandazos más o menos grandes. Solo se puede compensar con la aerodinámica de la cola, aumentando su superficie vertical para compensar la superficie del carenado. Bueno, basta con romper la capa limite lateral para eliminar ese efecto. Si, pero romper la capa límite supone generar turbulencias y por tanto resistencia y vibraciones.

Hay muchos fabricantes que construyen sus modelos ahora totalmente cabinados en tándem. Sinceramente desconozco sus cualidades de vuelo y no me importaría probarlos, porque, o Vittorio Magni está equivocado después de 30 años intentando desarrollar este proyecto, o esos autogiros no vuelan bien, quiero decir, con los mínimos de estabilidad que exige Magni en todos sus modelos.

Centrándonos en los modelos existentes, el carenado del M16 presenta la mejor aerodinámica de los autogiros actuales. Miremos un Magni de frente y otros modelos. El carenado es estrecho en un M16. Poco más ancho que las caderas. Eso no quiere decir que sea incómodo, si no que no es necesario más espacio. Es la pantalla delantera la que se ensancha ligeramente a la altura de los hombros. Así, nos protege totalmente del viento a la par que penetra en el aire con la mínima resistencia, cual delfín penetra en el agua. Los otros modelos utilizan carenados muy anchos que generan una resistencia mayor, como las ballenas, así como un aumento de la turbulencia que afecta al rendimiento de la hélice y cola.

El carenado de un Magni es de serie de fibra de carbono, lo que rebaja el peso del autogiro y le da resistencia y flexibilidad. El perfecto cierre del carenado en su encuentro con la rueda de morro, o en el respaldo del asiento delantero, protegen al copiloto completamente del viento y por tanto del frio. La cómoda disposición de los pedales traseros en el M16 hace que sea el autogiro ideal para realizar durante horas la función de instructor. En el M22 nuestra única preocupación es disfrutar del paisaje sin molestia alguna.

La disposición más retrasada del copiloto en el cabinado lado a lado M24 evita el contacto entre piloto y pasajero, por muy grandes que sean ambos. La calefacción en el invierno y su amplia superficie acristalada hace que volar un M24 sea siempre un placer de verano. Su doble cuerpo de fibra de carbono le dota de una ligereza de peso a la par que de una alta protección a los ocupantes. Y con el interior VIP, las terminaciones y el lujo interior nos convierten en los más envidiados entre los autogiros.

 

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